Día Internacional de la Lucha contra el Maltrato Infantil y adolescente

Ps. Mariana Bravo Martínez

La sociedad parece no haber logrado entender ni integrar las graves consecuencias que trae el maltrato infantil en el desarrollo emocional del ser humano y en la posibilidad de construir una identidad sana y una vida basada en la confianza en el propio valor. En las historias de tantas personas se advierte la huella del maltrato como una herida que no cicatriza y que impulsa muchas veces a repetir la pauta en nuevas relaciones, o avanzar por la vida tomando decisiones que reflejan un sentimiento de indignidad, daño o inadecuación. Para evitar el maltrato, lo primero es desarrollar la conciencia personal y social sobre la dignidad de la persona y su derecho a ser respetado. Se trata de garantizar a los niños, niñas, jóvenes y adolescentes un buen trato, respetando su integridad física, moral y psicológica, de tal manera de favorecer un desarrollo emocional sano y libre de experiencias que afecten la formación de su identidad y el sentimiento de autoconfianza y confianza en los demás. A pesar de esto, nuestra sociedad “adultocéntrica” tiende a dar poca importancia al sentir de los niños, viéndolos como seres incompletos, menos importantes, de “segunda categoría”, negando su sensibilidad y considerándolos poco desarrollados como para registrar o verse afectados por las experiencias infantiles, seres que deben acatar, servir y obedecer a los padres y adultos, sin considerar sus derechos y necesidades. Esta realidad pone en riesgo el resguardo del buen trato y puede generar dinámicas de maltrato hacia ellos por parte de sus padres o cuidadores.

Otro aspecto muy relevante para considerar es la tendencia que existe a validar o utilizar la violencia como forma de pedagogía o de influir en otros, o justificarla cuando se ha sido víctima de violencia. Esto la perpetúa como uso de poder de unos sobre otros, a través de las generaciones, haciendo más difícil su resolución y sanación para las víctimas.

La familia y las comunidades escolares son los principales ambientes en los que los niños, niñas y adolescentes se desenvuelven cotidianamente y constituyen parte del entramado social principal que requiere del apoyo social, de manera de proveer condiciones para favorecer un desarrollo sano, respetuoso y digno entre sus miembros. Desde una perspectiva macro, sería importante generar una reflexión en torno a estos espacios de desarrollo y considerar las necesidades y apoyos que se requieren para poder logar un contexto facilitador de buenos tratos y bienestar para los niños. En este sentido, la gran presión que existe en las familias por conseguir los recursos para la subsistencia de sus miembros, el costo de la vida, el doble trabajo al que tienen que responder las mujeres, siendo ellas, en muchos casos, las sostenedoras del hogar, pueden aumentar la tensión y generar frustración e impotencia al interior de los hogares, facilitando conductas violentas como forma de establecer disciplina o imponer normas en el hogar.

Por otra parte, la cultura competitiva, individualista, hedonista y materialista imperante, la sobrevaloración del éxito y el dinero por sobre la cooperación y el valor del ser humano, pueden ser mensajes presentes que favorezcan también la violencia y el abuso al buscar lograr y validar las propias metas a costa de las de los demás.

La invitación, entonces, es que en este día reflexionemos en torno al derecho de los niños, niñas y adolescentes a vivir una vida feliz, libre de malos tratos, abusos y amenazas, respetando y valorando las características y necesidades de cada uno. Pensemos en el mundo que queremos construir para nuestros niños y qué podemos hacer cada uno por acercarnos a él.

Beneficios del buen trato en la familia:

  • Produce efectos positivos en el crecimiento y desarrollo de los niños, niñas y adolescentes, al favorecer la relación afectiva con sus padres.
  • Los niños aprenden a resolver sus conflictos sin usar la violencia y se evita que se reproduzcan conductas de este tipo en sus futuras relaciones.
  • Una forma de prevenir la violencia es tener una buena comunicación con los hijos e hijas, valorar el diálogo como una forma para solucionar los conflictos, evitar el maltrato y las amenazas de “no quererlos” si no hacen lo que se espera de ellos. “Los niños aprenden más cuando se les estimula, que cuando los castigan”.

Beneficios del buen trato en los establecimientos educativos:

  • Al respetar y valorar la individualidad y características distintivas de cada niño, niña y adolescente, éste desarrolla una autoestima positiva, potenciando sus habilidades y mejorando también la valoración de los demás.
  • Al valorar las buenas relaciones con los demás se favorece la cooperación por sobre la competitividad.
  • Al considerar el mundo afectivo del alumno, se comienza a valorar y promover el desarrollo de las habilidades socio-emocionales tanto como el desarrollo cognitivo e intelectual, mejorando la convivencia y los valores pro-sociales.
Blog, Columnas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *